"Recogí a un vagabudo en la carretera. Me arrepentí enseguida. Olía mal, sus harapos ensuciaron la tapicería de mi coche. Pero Dios premió mi acto de caridad y convirtió al vagabudo en una bella princesa. Ella y yo pensamos la noche en un motel. Al amanecer, me desperté en brazos del maloliente vagabundo. Y compredí que Dios nos premia con los sueños y nos castiga con la realidad."
Gonzalo Suárez
sábado 7 de junio de 2008
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1 comentarios:
BUENÍSIMO!!!
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