Aparece por la librería donde uno desempeña y empeña sus días el escritor Alfons Cervera, el de De vampiros y otros asuntos amorosos, el de La noche inmóvil, el de ese pedazo brutal de texto sobre la memoria que es La lentitud del espía, exquisitez que arrastra fans. Llega Alfons Cervera con una carga de cariño que le adjetiva, viene con la tranquilidad de las tardes de junio para preguntar por los amigos heridos, para contarnos el hueco donde ha estado escondido, y nos habla de libros perdidos, de la escritura nueva, de los viejos tiempos que siempre nos visten, y nos regala ejemplares de su descatalogada poesía, Los cuerpos del delito, para que saciemos nuestra afición. La de mi compadre León, la de José Luis, la de algún que otro aficionado secreto que aún no ha leído a Cervera pero que me voy a encargar de que se ponga al día con este poeta capaz de escribir contra el amor y otras formas de poder, la afición del mendas, quien buscando un poema que apuntar se ha topado con el sagaz Eliot en las páginas del prólogo y no puede sino decirlas, porque deberían ser autorretrato de cualquiera: “Tal cual las cosas están, y fundamentalmente estarán siempre así, la poesía no es una carrera sino un juego de tontos. No hay poeta honrado que se sienta absolutamente seguro del valor permanente de su obra: acaso haya desperdiciado su tiempo y echado a perder su vida para nada. Tanto mejor, entonces, si tiene al menos la satisfacción de desempeñar en sociedad un papel tan digno como el actor de variedades.” Como dice Alfons: pues eso. Y ahora el poema apuntado, una de las "Cinco historias de terror" de Canción para Chose: "la verdad / en los adioses/ es sólo simulacro".
jueves 26 de junio de 2008
Aparece por la librería donde uno desempeña y empeña sus días el escritor Alfons Cervera, el de De vampiros y otros asuntos amorosos, el de La noche inmóvil, el de ese pedazo brutal de texto sobre la memoria que es La lentitud del espía, exquisitez que arrastra fans. Llega Alfons Cervera con una carga de cariño que le adjetiva, viene con la tranquilidad de las tardes de junio para preguntar por los amigos heridos, para contarnos el hueco donde ha estado escondido, y nos habla de libros perdidos, de la escritura nueva, de los viejos tiempos que siempre nos visten, y nos regala ejemplares de su descatalogada poesía, Los cuerpos del delito, para que saciemos nuestra afición. La de mi compadre León, la de José Luis, la de algún que otro aficionado secreto que aún no ha leído a Cervera pero que me voy a encargar de que se ponga al día con este poeta capaz de escribir contra el amor y otras formas de poder, la afición del mendas, quien buscando un poema que apuntar se ha topado con el sagaz Eliot en las páginas del prólogo y no puede sino decirlas, porque deberían ser autorretrato de cualquiera: “Tal cual las cosas están, y fundamentalmente estarán siempre así, la poesía no es una carrera sino un juego de tontos. No hay poeta honrado que se sienta absolutamente seguro del valor permanente de su obra: acaso haya desperdiciado su tiempo y echado a perder su vida para nada. Tanto mejor, entonces, si tiene al menos la satisfacción de desempeñar en sociedad un papel tan digno como el actor de variedades.” Como dice Alfons: pues eso. Y ahora el poema apuntado, una de las "Cinco historias de terror" de Canción para Chose: "la verdad / en los adioses/ es sólo simulacro".
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3 comentarios:
Genial descripción, si señor.
Me ha gustado lo de "escribir sobre el amor y otras formas de poder"
Pues sinceramente, a los tres versos que se transcriben al final no les veo el sentido. Será defecto mío, imagino...
Niggerman
Pues yo les encuentro un sentido b-á-r-b-a-r-o, con y sin interjección.
Un post delicioso.
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