lunes 5 de mayo de 2008

“Los días más insólitos de mi vida los pasé en Amirbar. En Amirbar dejé jirones del alma y buena parte de la energía que encendió mi juventud. Desde allí descendí tal vez más sereno, no sé, pero ya cansado para siempre. Lo que vino después ha sido un sobrevivir a la terca aventura de cada día. Poca cosa. Ni siquiera el océano ha logrado restituirme esa vocación de soñar despierto que agoté en Amirbar a cambio de nada.
Esas palabras del Gaviero me habían dejado pensativo...”

Cambiar el nombre de un lugar por otro, un sustantivo por el cercano, una letra, un ruido, el recuero, qué sé yo...

1 comentarios:

Anónimo dijo...

"Nuestro oro no es el oro del público."
Maqroll